martes, 26 de noviembre de 2013

LENGUA Y LITERATURA - Mester de Juglaría vs Mester de Clerecía




EDAD MEDIA

MESTER DE  JUGLARÍA

Siglo XII

MESTER DE CLERECÍA

Siglo XIII

 

AUTORÍA

Obras de carácter anónimo.
Obras de autor conocido. Orgullo de haber compuesto una obra literaria.

 

INTENCIÓN

Su objetivo es entretener e informar sobre hechos de interés popular.
Su finalidad es enseñar y adoctrinar mediante los relatos.

 

FUENTES

La realidad es motivo de inspiración para el juglar.
El saber acumulado en las bibliotecas de los monasterios.

 

 

DIFUSIÓN

Transmisión oral. Las obras se recitaban de memoria.
La obra se creaba para que fuera leída individual o colectivamente. Era escrita.

 

TEMÁTICA

Cantos épicos, gestas heroicas, poemas amorosos...
Poemas de tipo religioso sobre la Virgen, los santos, la historia nacional...

MÉTRICA Y LENGUAJE LITERARIO
Métrica irregular en el número de sílabas. Rima asonante.
No se utilizan recursos literarios complejos.
Se utiliza la cuaderna vía. Rima consonante.
Metáforas, símbolos, alegorías...


jueves, 14 de noviembre de 2013

LENGUA Y LITERATURA - TEXTOS MEDIEVALES

1.
Alargó entonces las manos   el de la barba florida,
Y a las niñas sus dos hijas   en los brazos las cogía;
Al corazón acercó las   porque mucho las quería.
Con lágrimas en los ojos   muy fuertemente suspira;
-Oídme, doña Jimena,   tan entera mujer mía;
Como yo quiero a mi alma,   otro tanto a vos quería.
Yo he de irme, y de este modo   vos quedáis en compañía.
Rogad a nuestro Señor,   rogad a Santa María,
Que con mis manos alcance   con que casar a mis hijas.



2.
En Valencia con los suyos    vivía el Campeador;
con él estaban sus yernos,  Infantes de Carrión.
Un día que el Cid dormía    en su escaño, sin temor,
un mal sobresalto entonces,   sabed, les aconteció:
Escapóse de una jaula,    saliendo fuera, un león.
Los que estaban en la Corte    sintieron un gran temor;
recogiéronse sus mantos __ los del buen Campeador,
y rodean el escaño     en guarda de su señor.
Allí Fernando González,    Infante de Carrión,
ni en las salas ni en la torre   donde esconderse encontró;
metióse bajo el escaño,     tan grande fije su pavor.
Diego González, el otro,   por la puerta se salió
diciendo con grandes gritos:    -¡Ay, que no veré Carrión!
Tras la viga de un lagar    metióse con gran temor;
todo el manto y el brial    sucios de allí los sacó.
En esto que se despierta el que   en buen hora nació;
de sus mejores guerreros   cercado el escaño vio:
-¿Qué pasa aquí, mis mesnadas?    ¿Qué queréis? ¿Qué aconteció?
-Es que, mi señor honrado,    un susto nos dio el león.
Apoyándose en el codo,    en pie el Cid se levantó:
El manto se pone al cuello    y encaminóse al león.
La fiera, cuando vio al Cid   al punto se avergonzó;
allí bajó la cabeza,    y ante él su faz humilló.
 Nuestro Cid Rodrigo Díaz    por el cuello lo tomó,
y lo lleva de su diestra   y en la jaula lo metió.
A maravilla lo tiene    todo el que lo contempló.
Volviéronse hacia la sala  donde tienen la reunión.
Por sus dos yernos Rodrigo  preguntó, y no los halló;
aunque a gritos los llamaban,   ni uno ni otro respondió,
y cuando los encontraron,     los hallaron sin color.
No vieseis allí qué burlas   hubo en aquella ocasión;
mandó que tal no se hiciese___nuestro Cid Campeador.
Sintiéronse avergonzados  Infantes de Carrión;
fiera deshonra les pesa   de lo que les ocurrió.



3.

Por el robledal de Corpes    entran los de Carrión
Nubes y ramas se juntan.    ¡Cuán altos los montes son!
Rondaban bestias muy fieras    por el monte, alrededor.
Cerca de una limpia fuente    un vergel allí creció;
mandaron alzar la tienda    los Infantes de Carrión.
En brazos de sus mujeres    les demostraron su amor.
¡Qué mal luego lo cumplieron    a la salida del sol! [...]
Todos los demás se han ido,    los cuatro solos ¡Por Dios!
¡Cuánto mal que imaginaron   los Infantes de Carrión!
-Tenedlo así por muy cierto,    doña elvira y doña Sol.
Aquí os escarneceremos    en este fiero rincón,
y nosotros nos iremos;    quedaréis aquí las dos.
Ninguna parte tendréis    de las tierras de Carrión.
Estas noticias irán    a ese Cid Campeador.
Ahora nos vengaremos    por la afrenta del león.
Allí las pieles y mantos    quitáronles a las dos
sólo camisas de seda    sobre el cuerpo les quedó.
Espuelas tienen calzadas    los traidores de Carrión;
en sus manos cogen cinchas,    muy fuertes y duras son.
Cuando esto vieron las dueñas,    les habla doña Sol:
-¡Ay don Diego y don Fernando!    Esto os rogamos, por Dios:
ya que tenéis dos espadas,    que tan cortadoras son,
(a la una dicen Colada    y a la otra llaman Tizón)
Nuestras cabezas cortad;    dadnos martirio a las dos. [...]
Lo que pedían las dueñas;    de nada allí les sirvió.
Comienzan a golpearlas    los Infantes de Carrión;
con las cinchas corredizas    las azotan con rigor;
con las espuelas agudas    les causan un gran dolor;
les rasgaron las camisas    y las carnes a las dos;
allí las telas de seda    limpia sangre las manchó;
bien que lo sentían ellas    en su mismo corazón.
¡Qué ventura sería ésta,    si así lo quisiera Dios
que apareciese allí entonces    nuestro Cid Campeador!
¡Tanto allí las azotaron!    Sin fuerzas quedan las dos.
Sangre mancha las camisas    y los mantos de primor.
Cansados están de herirlas    los Infantes de Carrión.
Prueban una y otra vez    quién las azota mejor.
Ya no podían ni hablar    dolña Elvira y doña Sol.
En el robledo de Corpes    por muertas quedan las dos.


4.
Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.




jueves, 24 de octubre de 2013

LENGUA - EJERCICIOS ELEMENTOS DE LA NARRACIÓN

Hace muchos años, en un reino lejano, una reina dio a luz una hermosa niña.
Para la fiesta del bautizo, los reyes invitaron a todas las hadas del reino pero, desgraciadamente, se olvidaron de invitar a la más malvada.

Aunque no haya sido invitada, la hada maligna se presentó al castillo y, al pasar delante de la cuna de la pequeña, le puso un maleficio diciendo: " Al cumplir los dieciséis años te pincharás con un huso y morirás". Al oír eso, un hada buena que estaba cerca, pronunció un encantamiento a fin de mitigar la terrible condena: "Al pincharse en vez de morir, la muchacha permanerá dormida durante cien años y solo el beso de un buen príncipe la despertará."

Pasaron los años y la princesita se convirtió en una muchacha muy hermosa. El rey había ordenado que fuesen destruidos todos los husos del castillo con el fin de evitar que la princesa pudiera pincharse. Pero eso de nada adelantó. Al cumplir los dieciséis años, la princesa acudió a un lugar desconocido del castillo y allí se encontró con una vieja sorda que estaba hilando. La princesa le pidió que le dejara problar. Y ocurrió lo que el hada mala había previsto: la princesa se pinchó con el huso y cayó fulminada al suelo.

Después de variadas tentativas nadie consiguió vencer el malefício y la princesa fue tendida en una cama llena de flores. Pero el hada buena no se daba por vencida. Tuvo una brillante idea. Si la princesa iba a dormir durante cien años, todos del reino dormirian con ella. Así, cuando la princesa despertarse tendría todos a su alrededor. Y así lo hizo. La varita dorada del hada se alzó y trazó en el aire una espiral mágica. Al instante todos los habitantes del castillo se durmieron. En el castillo todo había enmudecido. Nada se movía, ni el fuego ni el aire. Todos dormidos.

Alrededor del castillo, empezó a crecer un extraño y frondoso bosque que fue ocultando totalmente el castillo en el transcurso del tiempo. Pero al término del siglo, un príncipe, que estaba de caza por allí, llegó hasta sus alrededores. El animal herido, para salvarse de su perseguidor, no halló mejor escondite que la espesura de los zarzales que rodeaban el castillo.

El príncipe descendió de su caballo y, con su espada, intentó abrirse camino. Avanzaba lentamente porque la maraña era muy densa. Descorazonado, estaba a punto de retroceder cuando, al apartar una rama, vio... Siguió avanzando hasta llegar al castillo. El puente levadizo estaba bajado. Llevando al caballo sujeto por las riendas, entró, y cuando vio a todos los habitantes tendidos en las escaleras, en los pasillos, en el patio, pensó con horror que estaban muertos, Luego se tranquilizó al comprobar que solo estaban dormidos. "¡Despertad! ¡Despertad!", chilló una y otra vez, pero fue en vano.

Cada vez más extrañado, se adentró en el castillo hasta llegar a la habitación donde dormía la princesa. Durante mucho rato contempló aquel rostro sereno, lleno de paz y belleza; sintió nacer en su corazón el amor que siempre había esperado en vano. Emocionado, se acercó a ella, tomó la mano de la muchacha y delicadamente la besó... Con aquel beso, de pronto la muchacha se desesperezó y abrió los ojos, despertando del larguísimo sueño. Al ver frente a sí al príncipe, murmuró: ¡Por fin habéis llegado! En mis sueños acariciaba este momento tanto tiempo esperado." El encantamiento se había roto.

La princesa se levantó y tendió su mano al príncipe. En aquel momento todo el castillo despertó. Todos se levantaron, mirándose sorprendidos y diciéndose qué era lo que había sucedido. Al darse cuenta, corrieron locos de alegría junto a la princesa, más hermosa y feliz que nunca.
Al cabo de unos días, el castillo, hasta entonces inmerso en el silencio, se llenó de música y de alegres risas con motivo de la boda.









Hubo una vez una joven muy bella que no tenía padres, sino madrastra, una viuda impertinente con dos hijas a cual más fea. Era ella quien hacía los trabajos más duros de la casa y como sus vestidos estaban siempre tan manchados de ceniza, todos la llamaban Cenicienta.
   Un día el Rey de aquel país anunció que iba a dar una gran fiesta a la que invitaba a todas las jóvenes casaderas del reino.
- Tú Cenicienta, no irás -dijo la madrastra-. Te quedarás en casa fregando el suelo y preparando la cena para cuando volvamos.
   Llegó el día del baile y Cenicienta apesadumbrada vio partir a sus hermanastras hacia el Palacio Real. Cuando se encontró sola en la cocina no pudo reprimir sus sollozos.
- ¿Por qué seré tan desgraciada? -exclamó-. De pronto se le apareció su Hada Madrina.    
- No te preocupes -exclamó el Hada-. Tú también podrás ir al baile, pero con una condición, que cuando el reloj de Palacio dé las doce campanadas tendrás que regresar sin falta. Y tocándola con su varita mágica la transformó en una maravillosa joven.

   La llegada de Cenicienta al Palacio causó honda admiración. Al entrar en la sala de baile, el Rey quedó tan prendado de su belleza que bailó con ella toda la noche. Sus hermanastras no la reconocieron y se preguntaban quién sería aquella joven.
   En medio de tanta felicidad Cenicienta oyó sonar en el reloj de Palacio las doce.
- ¡Oh, Dios mío! ¡Tengo que irme! -exclamó-.

   Como una exhalación atravesó el salón y bajó la escalinata perdiendo en su huída un zapato, que el Rey recogió asombrado.
   Para encontrar a la bella joven, el Rey ideó un plan. Se casaría con aquella que pudiera calzarse el zapato. Envió a sus heraldos a recorrer todo el Reino. Las doncellas se lo probaban en vano, pues no había ni una a quien le fuera bien el zapatito.estrella
   Al fin llegaron a casa de Cenicienta, y claro está que sus hermanastras no pudieron calzar el zapato, pero cuando se lo puso Cenicienta vieron con estupor que le estaba perfecto.
   Y así sucedió que el Príncipe se casó con la joven y vivieron muy felices.


LENGUA - EJERCICIOS DIPTONGOS, TRIPTONGOS E HIATOS

DIPTONGOS E HIATOS

Situacion                Grua                  Movimiento             Aire
Maria                      Peon                  Poeta                      Direccion
Video                      Cacatua             Peine                       Cuerpo
Juan                       Lucia                 Anciano                    Vuelven
Fuente                    Roedor              Paseo                       Especial
Adios                      Caoba                Reactor                   Beato
Periodico                Entusiasmo        Pueblo                      Lengua
Realizo                   Realizo               Ejercicio                  Septiembre
Extraordinario       Embarcacion       Hundia                     Oceano
Murcielago             Escuela               Medio                      Andalucia
Cielo                      Maldiciones         Cancion                    Tierra
Aceitunas              Rascacielos         Abierto                    Hierro
Abuela                   Campeon             Europa                     Mutuo
Mercancia              Boina                  Ruido                        Podeis
Freir                      Raices                Reunion                    Julian
Horchateria           Region               Cuidate                     Oleo
Planear                   Deseo                Sabeis                     Atencion
Tantear                 Estiercol            Alfeizar                   Acuatico
Croacia                  Sandalia             Teorico                    Espuela
Agua                      Realidad             Espacio                    Caiman
Escualido               Cientifico           Ciudad                     Mareo
Caotico               Galeon                   Merceria                 Mundialmente                  
Variedad            Sonreir                  Leido                       Huella
Espontaneo         Neolitico               Cuero                      Espia
Torreon              Generacion            Tebeo                     Ciudades
Rompeolas          Tranvia                  Aldeas                    Golpeado
Heroe                 Variada                  Estio                      Baul
Veraneo              Pervivencia            Vea                         Chimenea
Produccion          Tia                         Industrial               Rodeada

TRIPTONGOS
Limpiais      Acaricieis      Averiguais      Cantariais      Buey 
Estudiariais     Votariais      Reuniriais      Miau      Ensuciais     

Partiais      Denuncieis    Partiríais  Subiais   Guay     Uruguay Bailariais   Paraguay    Reñiais   Bebiais   Comeriais   Estudieis  

LENGUA - DIPTONGOS, TRIPTONGOS E HIATOS

DIPTONGOS, TRIPTONGOS, HIATOS

Diptongo: dos vocales en contacto que están en la misma sílaba.
         Ej: ca-mn

Triptongo: tres vocales en contacto (cerrada-abierta-cerrada) que están en la misma sílaba.
         Ej: cam-biáis

Hiato: dos vocales en contacto que están en distintas sílabas.
Ej: ca-o-ba

a, e, o : vocales abiertas
i, u: vocales cerradas
                                     ---------- o ----------
  • Siempre que haya dos vocales abiertas es un hiato. La palabra se acentúa según las reglas generales de acentuación.
         Ej: ca-o-ba > no lleva tilde porque es llana y acaba en vocal.

  • Siempre que haya una vocal abierta y otra cerrada, y la vocal cerrada lleve tilde, es un hiato.
         Ej: An-da-lu-cí-a

  • Cuando haya una vocal abierta y una cerrada y no sepas si es diptongo o hiato, y si se acentúa o no, sigue los siguientes pasos:

  1. Comprueba si la vocal que suena más es la abierta, la cerrada u otra.
Ej: fue     Raul     lengua

  1. Si suena más la vocal abierta u otra parte de la palabra, es un diptongo y se acentúa según las reglas generales de acentuación.
Ej: fue. Es un monosílabo y éstos no se acentúan.
                   Ej: len-gua. Es llana, acabada en vocal: no lleva tilde.

  1. Si suena más la vocal cerrada, es un hiato y se acentúa siempre en la vocal cerrada.
Ej: Ra-úl

  • Cuando haya dos vocales cerradas y no sepas si es diptongo o hiato, y si se acentúa o no, sigue los siguientes pasos:

  1. Comprueba si las vocales suenan juntas o separadas.
Ej: bui-tre      je-su-i-ta

  1. Si suenan juntas, es un diptongo y se acentúa según las reglas generales de acentuación.
Ej: bui-tre > no lleva tilde porque es llana y acaba en vocal.

  1. Si suenan separadas, es un hiato y se acentúan según las reglas generales de acentuación.
Ej: je-su-i-ta > no lleva tilde porque es llana y acaba en vocal.

  • Los triptongos se acentúan según las reglas generales de acentuación. Cuando las palabras llevan tilde, ésta se pone sobre la vocal abierta o central.

Ej: cam-biáis > lleva tilde porque es aguda y acaba en –s.

martes, 21 de mayo de 2013

LENGUA - La poesía desde 1936


Texto 1. Insomnio, de Dámaso Alonso
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres
(según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho
en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros,
o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando
como un perro enfurecido, fluyendo como la leche
de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole
por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres
en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente
en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

Texto 2: La poesía es un arma cargada de futuro, de Gabriel Celaya
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.
          Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
          Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.
          Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.
          Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

Texto 3: Inventario de lugares propicios para el amor, de Ángel González
Son pocos. 
La primavera está muy prestigiada, pero 
es mejor el verano. 
Y también esas grietas que el otoño 
forma al interceder con los domingos 
en algunas ciudades 
ya de por sí amarillas como plátanos. 
El invierno elimina muchos sitios: 
quicios de puertas orientadas al norte, 
orillas de los ríos, 
bancos públicos. 
Los contrafuertes exteriores 
de las viejas iglesias 
dejan a veces huecos 
utilizables aunque caiga nieve. 
Pero desengañémonos: las bajas 
temperaturas y los vientos húmedos 
lo dificultan todo. 
Las ordenanzas, además, proscriben 
la caricia (con exenciones 
para determinadas zonas epidérmicas 
-sin interés alguno- 
en niños, perros y otros animales) 
y el «no tocar, peligro de ignominia» 
puede leerse en miles de miradas. 
¿A dónde huir, entonces? 
Por todas partes ojos bizcos, 
córneas torturadas, 
implacables pupilas, 
retinas reticentes, 
vigilan, desconfían, amenazan. 
Queda quizá el recurso de andar solo, 
de vaciar el alma de ternura 
y llenarla de hastío e indiferencia, 
en este tiempo hostil, propicio al odio.

jueves, 2 de mayo de 2013

LENGUA Y LITERATURA - Lírica del 27


1. El prendimiento, Federico García Lorca

Antonio Torres Heredia, 
hijo y nieto de Camborios, 
con una vara de mimbre 
va a Sevilla a ver los toros. 
Moreno de verde luna 
anda despacio y garboso. 
Sus empavonados bucles 
le brillan entre los ojos. 
A la mitad del camino 
cortó limones redondos, 
y los fue tirando al agua 
hasta que la puso de oro. 
Y a la mitad del camino, 
bajo las ramas de un olmo, 
guardia civil caminera 
lo llevó codo con codo. 
El día se va despacio, 
la tarde colgada a un hombro, 
dando una larga torera 
sobre el mar y los arroyos. […]
Antonio Torres Heredia, 
hijo y nieto de Camborios, 
viene sin vara de mimbre 
entre los cinco tricornios. […]
A las nueve de la noche 
lo llevan al calabozo, 
mientras los guardias civiles 
beben limonada todos. 
Y a las nueve de la noche 
le cierran el calabozo, 
mientras el cielo reluce 
como la grupa de un potro.


2. Perdóname por así…, Pedro Salinas

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú                                          
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.

3. Si el hombre pudiera decir…, Luis Cernuda

Si el hombre pudiera decir lo que ama, 
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo 
como una nube en la luz; 
si como muros que se derrumban, 
para saludar la verdad erguida en medio, 
pudiera derrumbar su cuerpo, 
dejando sólo la verdad de su amor, 
la verdad de sí mismo, 
que no se llama gloria, fortuna o ambición, 
sino amor o deseo, 
yo sería aquel que imaginaba; 
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos 
proclama ante los hombres la verdad ignorada, 
la verdad de su amor verdadero. 

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien 
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío; 
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina 
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, 
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu 
como leños perdidos que el mar anega o levanta 
libremente, con la libertad del amor, 
la única libertad que me exalta, 
la única libertad por que muero. 

Tú justificas mi existencia: 
si no te conozco, no he vivido; 
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

lunes, 1 de abril de 2013

LENGUA - Textos Federico García Lorca (UD 8)


TEXTO I
(Aparece la novia. Viene sin azahar y con un manto negro)

VECINA.- (Viendo a la Novia, con rabia) ¿Dónde vas?

NOVIA.- Aquí vengo.

MADRE.- (A la VECINA) ¿Quién es?

VECINA.- ¿No la reconoces?

MADRE.- Por eso pregunto quién es. Porque tengo que reconocerla, para no clavarla mis dientes en el cuello. ¡Víbora! (Se dirige hacia la NOVIA con ademán fulminante; se detiene. A la VECINA) ¿La ves? Está ahí, y está llorando, y yo quieta, sin arrancarle los ojos. No me entiendo. ¿Será que yo no quería a mi hijo? Pero, ¿y su honra? ¿Dónde está su honra? (Golpea a la NOVIA. Ésta cae al suelo)

VECINA.- ¡Por Dios! (Trata de separarlas)

NOVIA.- (A la VECINA) Déjala; he venido para que me mate y que me lleven con ellos. (A la MADRE) Pero no con las manos; con garfios de alambre, con una hoz, y con fuerza, hasta que se rompa en mis huesos. ¡Déjala! Que quiero que sepa que yo soy limpia, que estaré loca, pero que me pueden enterrar sin que ningún hombre se haya mirado en la blancura de mis pechos.

TEXTO II
Adela: Pepe el Romano es mío. Él me lleva a los juncos de la orilla.
Martirio: ¡No será!
Adela: Ya no aguanto el horror de estos techos después de haber probado el sabor de su boca. Seré lo que él quiera que sea. Todo el pueblo contra mí, quemándome con sus dedos de lumbre, perseguida por las que dicen que son decentes, y me pondré delante de todos la corona de espinas que tienen las que son queridas de algún hombre casado.
Martirio: ¡Calla!
Adela: Sí, sí. (En voz baja) Vamos a dormir, vamos a dejar que se case con Angustias. Ya no me importa. Pero yo me iré a una casita sola donde él me verá cuando quiera, cuando le venga en gana […]
(Se oye un silbido y Adela corre a la puerta, pero Martirio se le pone delante […] Aparece Bernarda. Sale en enaguas, con un mantón negro).
Martirio: ¿Dónde vas?
Adela: ¡Quítate de la puerta!
Martirio: ¡Pasa si puedes!
Adela: ¡Aparta! (Lucha)
Martirio (A voces): ¡Madre, madre!
(Aparece Bernarda. Sale en enaguas, con un mantón negro)
Bernarda: Quietas, quietas. !Qué pobreza la mía, no poder tener un rayo entre los dedos!
Martirio (Señalando a Adela): ¡Estaba con él ¡Mira esas enaguas llenas de paja de trigo!
Bernarda: ¡Esa es la cama de las mal nacidas! (Se dirige furiosa hacia Adela)
Adela: (Haciéndole frente): ¡Aquí se acabaron las voces de presidio! (Adela arrebata el bastón a su madre y lo parte en dos). Esto hago yo con la vara de la dominadora. No dé usted un paso más. En mí no manda  nadie más que Pepe.