martes, 26 de noviembre de 2013

LENGUA Y LITERATURA - Mester de Juglaría vs Mester de Clerecía




EDAD MEDIA

MESTER DE  JUGLARÍA

Siglo XII

MESTER DE CLERECÍA

Siglo XIII

 

AUTORÍA

Obras de carácter anónimo.
Obras de autor conocido. Orgullo de haber compuesto una obra literaria.

 

INTENCIÓN

Su objetivo es entretener e informar sobre hechos de interés popular.
Su finalidad es enseñar y adoctrinar mediante los relatos.

 

FUENTES

La realidad es motivo de inspiración para el juglar.
El saber acumulado en las bibliotecas de los monasterios.

 

 

DIFUSIÓN

Transmisión oral. Las obras se recitaban de memoria.
La obra se creaba para que fuera leída individual o colectivamente. Era escrita.

 

TEMÁTICA

Cantos épicos, gestas heroicas, poemas amorosos...
Poemas de tipo religioso sobre la Virgen, los santos, la historia nacional...

MÉTRICA Y LENGUAJE LITERARIO
Métrica irregular en el número de sílabas. Rima asonante.
No se utilizan recursos literarios complejos.
Se utiliza la cuaderna vía. Rima consonante.
Metáforas, símbolos, alegorías...


jueves, 14 de noviembre de 2013

LENGUA Y LITERATURA - TEXTOS MEDIEVALES

1.
Alargó entonces las manos   el de la barba florida,
Y a las niñas sus dos hijas   en los brazos las cogía;
Al corazón acercó las   porque mucho las quería.
Con lágrimas en los ojos   muy fuertemente suspira;
-Oídme, doña Jimena,   tan entera mujer mía;
Como yo quiero a mi alma,   otro tanto a vos quería.
Yo he de irme, y de este modo   vos quedáis en compañía.
Rogad a nuestro Señor,   rogad a Santa María,
Que con mis manos alcance   con que casar a mis hijas.



2.
En Valencia con los suyos    vivía el Campeador;
con él estaban sus yernos,  Infantes de Carrión.
Un día que el Cid dormía    en su escaño, sin temor,
un mal sobresalto entonces,   sabed, les aconteció:
Escapóse de una jaula,    saliendo fuera, un león.
Los que estaban en la Corte    sintieron un gran temor;
recogiéronse sus mantos __ los del buen Campeador,
y rodean el escaño     en guarda de su señor.
Allí Fernando González,    Infante de Carrión,
ni en las salas ni en la torre   donde esconderse encontró;
metióse bajo el escaño,     tan grande fije su pavor.
Diego González, el otro,   por la puerta se salió
diciendo con grandes gritos:    -¡Ay, que no veré Carrión!
Tras la viga de un lagar    metióse con gran temor;
todo el manto y el brial    sucios de allí los sacó.
En esto que se despierta el que   en buen hora nació;
de sus mejores guerreros   cercado el escaño vio:
-¿Qué pasa aquí, mis mesnadas?    ¿Qué queréis? ¿Qué aconteció?
-Es que, mi señor honrado,    un susto nos dio el león.
Apoyándose en el codo,    en pie el Cid se levantó:
El manto se pone al cuello    y encaminóse al león.
La fiera, cuando vio al Cid   al punto se avergonzó;
allí bajó la cabeza,    y ante él su faz humilló.
 Nuestro Cid Rodrigo Díaz    por el cuello lo tomó,
y lo lleva de su diestra   y en la jaula lo metió.
A maravilla lo tiene    todo el que lo contempló.
Volviéronse hacia la sala  donde tienen la reunión.
Por sus dos yernos Rodrigo  preguntó, y no los halló;
aunque a gritos los llamaban,   ni uno ni otro respondió,
y cuando los encontraron,     los hallaron sin color.
No vieseis allí qué burlas   hubo en aquella ocasión;
mandó que tal no se hiciese___nuestro Cid Campeador.
Sintiéronse avergonzados  Infantes de Carrión;
fiera deshonra les pesa   de lo que les ocurrió.



3.

Por el robledal de Corpes    entran los de Carrión
Nubes y ramas se juntan.    ¡Cuán altos los montes son!
Rondaban bestias muy fieras    por el monte, alrededor.
Cerca de una limpia fuente    un vergel allí creció;
mandaron alzar la tienda    los Infantes de Carrión.
En brazos de sus mujeres    les demostraron su amor.
¡Qué mal luego lo cumplieron    a la salida del sol! [...]
Todos los demás se han ido,    los cuatro solos ¡Por Dios!
¡Cuánto mal que imaginaron   los Infantes de Carrión!
-Tenedlo así por muy cierto,    doña elvira y doña Sol.
Aquí os escarneceremos    en este fiero rincón,
y nosotros nos iremos;    quedaréis aquí las dos.
Ninguna parte tendréis    de las tierras de Carrión.
Estas noticias irán    a ese Cid Campeador.
Ahora nos vengaremos    por la afrenta del león.
Allí las pieles y mantos    quitáronles a las dos
sólo camisas de seda    sobre el cuerpo les quedó.
Espuelas tienen calzadas    los traidores de Carrión;
en sus manos cogen cinchas,    muy fuertes y duras son.
Cuando esto vieron las dueñas,    les habla doña Sol:
-¡Ay don Diego y don Fernando!    Esto os rogamos, por Dios:
ya que tenéis dos espadas,    que tan cortadoras son,
(a la una dicen Colada    y a la otra llaman Tizón)
Nuestras cabezas cortad;    dadnos martirio a las dos. [...]
Lo que pedían las dueñas;    de nada allí les sirvió.
Comienzan a golpearlas    los Infantes de Carrión;
con las cinchas corredizas    las azotan con rigor;
con las espuelas agudas    les causan un gran dolor;
les rasgaron las camisas    y las carnes a las dos;
allí las telas de seda    limpia sangre las manchó;
bien que lo sentían ellas    en su mismo corazón.
¡Qué ventura sería ésta,    si así lo quisiera Dios
que apareciese allí entonces    nuestro Cid Campeador!
¡Tanto allí las azotaron!    Sin fuerzas quedan las dos.
Sangre mancha las camisas    y los mantos de primor.
Cansados están de herirlas    los Infantes de Carrión.
Prueban una y otra vez    quién las azota mejor.
Ya no podían ni hablar    dolña Elvira y doña Sol.
En el robledo de Corpes    por muertas quedan las dos.


4.
Conde Niño, por amores
es niño y pasó a la mar;
va a dar agua a su caballo
la mañana de San Juan.
Mientras el caballo bebe
él canta dulce cantar;
todas las aves del cielo
se paraban a escuchar;
caminante que camina
olvida su caminar,
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
La reina estaba labrando,
la hija durmiendo está:
-Levantaos, Albaniña,
de vuestro dulce folgar,
sentiréis cantar hermoso
la sirenita del mar.
-No es la sirenita, madre,
la de tan bello cantar,
si no es el Conde Niño
que por mí quiere finar.
¡Quién le pudiese valer
en su tan triste penar!
-Si por tus amores pena,
¡oh, malhaya su cantar!,
y porque nunca los goce
yo le mandaré matar.
-Si le manda matar, madre
juntos nos han de enterrar.
Él murió a la media noche,
ella a los gallos cantar;
a ella como hija de reyes
la entierran en el altar,
a él como hijo de conde
unos pasos más atrás.
De ella nació un rosal blanco,
de él nació un espino albar;
crece el uno, crece el otro,
los dos se van a juntar;
las ramitas que se alcanzan
fuertes abrazos se dan,
y las que no se alcanzaban
no dejan de suspirar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar;
della naciera una garza,
dél un fuerte gavilán
juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan a la par.