Poema I
¡Esta desilusión penetrante y amarga,
que empieza con la noche y empieza con el día!
¡este horror de vivir una vida tan larga,
siendo tan corta! - ¡y quieta y dorada y vacía!
¡Sentir el alma llena de flor y de simiente
y ver llegar el hielo negativo y eterno!
...¡y saber, sin embargo, que era capaz la frente
de deslumbrar la tierra... y el cielo y el infierno!
Poema II
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera
¡Esta desilusión penetrante y amarga,
que empieza con la noche y empieza con el día!
¡este horror de vivir una vida tan larga,
siendo tan corta! - ¡y quieta y dorada y vacía!
¡Sentir el alma llena de flor y de simiente
y ver llegar el hielo negativo y eterno!
...¡y saber, sin embargo, que era capaz la frente
de deslumbrar la tierra... y el cielo y el infierno!
Poema II
Yo no soy yo.
Soy este
que va a mi lado sin yo verlo;
que, a veces, voy a ver,
y que, a veces olvido.
El que calla, sereno, cuando hablo,
el que perdona, dulce, cuando odio,
el que pasea por donde no estoy,
el que quedará en pie cuando yo muera
Poema III
Tu forma se deshizo. Deshiciste tu forma.
Más tu conciencia queda difundida, igual, mayor,
inmensa,
en la totalidad.
Y te sentimos
alrededor, en el ambiente pleno
de ti, tu más gran tú.
Nos miras
desde todo, nos sumes,
amiga, desde todo, en ti, como en un cielo,
un gran amor,
o un mar.
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